El cuidado de la salud también se construye a través de los hábitos cotidianos. Lo que comemos, cuánto nos movemos y la manera en que incorporamos estas decisiones a nuestra rutina pueden contribuir al bienestar y a disminuir el riesgo de diferentes enfermedades.
Como parte de nuestra campaña Cuidado Integral, en Oncolife queremos recordar la importancia de mantener una alimentación saludable y realizar actividad física regularmente, dos hábitos que pueden acompañarnos durante las diferentes etapas de la vida.
Una alimentación saludable va más allá de “comer bien”
No existe una única alimentación saludable que funcione de la misma manera para todas las personas. Las necesidades pueden variar según la edad, el estilo de vida, el nivel de actividad física y las condiciones particulares de salud.
Sin embargo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) establece cuatro principios fundamentales para una alimentación saludable: adecuación, equilibrio, moderación y diversidad. También señala que una alimentación adecuada ayuda a proteger frente a enfermedades no transmisibles, entre ellas las enfermedades cardiovasculares, la diabetes y el cáncer.
En la vida cotidiana, esto puede traducirse en decisiones sencillas como:
- Incluir frutas y verduras diariamente.
- Preferir cereales integrales, legumbres y diferentes fuentes de proteína.
- Elegir con mayor frecuencia alimentos frescos o mínimamente procesados.
- Mantener variedad en los alimentos que se consumen.
- Moderar productos con alto contenido de sal, azúcares libres y grasas no saludables.
- Mantener una adecuada hidratación.
Para las personas mayores de 10 años, la OMS recomienda procurar un consumo de al menos 400 gramos diarios de frutas y verduras.
Moverse también es una forma de cuidarse
Actividad física no significa necesariamente practicar un deporte de alto rendimiento o asistir diariamente a un gimnasio.
Caminar, montar bicicleta, bailar, realizar actividades recreativas, practicar algún deporte o incorporar movimiento durante las actividades cotidianas son diferentes maneras de mantenerse activo.
La actividad física regular aporta beneficios para la salud cardiovascular y mental, ayuda a prevenir o controlar diferentes enfermedades no transmisibles y está asociada con una disminución del riesgo de determinados tipos de cáncer.
Para los adultos, la OMS recomienda realizar semanalmente entre 150 y 300 minutos de actividad física aeróbica de intensidad moderada, o entre 75 y 150 minutos de intensidad vigorosa, además de actividades de fortalecimiento muscular al menos dos días por semana.
Pero empezar también cuenta. Para una persona sedentaria, incorporar progresivamente más movimiento durante el día puede ser un primer paso hacia una vida más activa.
Alimentación y ejercicio durante un proceso oncológico
En pacientes con cáncer, la alimentación y la actividad física requieren una consideración especial.
Las necesidades nutricionales y la capacidad para realizar ejercicio pueden cambiar de acuerdo con el diagnóstico, el tratamiento, los síntomas, el estado nutricional y las condiciones particulares de cada paciente. Por esta razón, no es recomendable adoptar dietas restrictivas, eliminar grupos completos de alimentos o iniciar rutinas exigentes de ejercicio sin orientación profesional.
El acompañamiento del equipo de salud permite establecer recomendaciones individualizadas y seguras de acuerdo con cada etapa del proceso.
Cuidado integral: hábitos que se construyen cada día
No se necesita transformar toda la rutina de un momento a otro. El cuidado también puede comenzar con decisiones progresivas: incluir más alimentos nutritivos, disminuir el consumo de productos altamente procesados, caminar un poco más, reducir los periodos prolongados de inactividad o encontrar una actividad física que resulte agradable y sostenible.
En Oncolife promovemos el Cuidado Integral entendiendo que cuidar la salud implica prevención, hábitos saludables, controles oportunos y acompañamiento profesional.
Alimentarse mejor, mantenerse activo y escuchar las necesidades del cuerpo también son formas de cuidar la vida.

