El 10 de octubre se conmemora el Día Mundial de la Salud Mental, una fecha que invita a reconocer la importancia del bienestar emocional en todas las etapas de la vida. En el contexto del cáncer, este cuidado cobra especial relevancia, pues recibir un diagnóstico oncológico transforma no solo la vida del paciente, sino también la de su familia y su red de apoyo.
El impacto emocional de vivir con cáncer
El diagnóstico puede dar inicio a una etapa de cambios emocionales, familiares, laborales, económicos y sociales. Durante este proceso, conocido como duelo oncológico, es posible experimentar distintas emociones, como:
- Ansiedad e incertidumbre, especialmente ante los resultados de los exámenes y la evolución clínica.
- Tristeza o desánimo, relacionados con los cambios en la rutina cotidiana.
- Ira o frustración, frente a la pérdida temporal o permanente de autonomía.
- Aislamiento social, por el cansancio o la dificultad para expresar lo que se está viviendo.
- Miedo, que puede aparecer en diferentes momentos del diagnóstico y el tratamiento.
Estas experiencias pueden presentarse durante el proceso oncológico. Reconocerlas y expresar cómo nos sentimos es un paso importante para buscar el acompañamiento que necesitamos.
Recomendaciones para cuidar la salud mental durante el proceso oncológico
El bienestar emocional contribuye a la adaptación al diagnóstico y a los tratamientos, y favorece la calidad de vida del paciente y su entorno. Algunas acciones pueden ayudar a afrontar esta etapa:
- Expresar las necesidades y emociones: comunicar las dudas, los sentimientos y las preocupaciones al equipo médico y a las personas de confianza.
- Establecer metas a corto plazo: proponerse objetivos diarios realistas ayuda a organizar las actividades y administrar la energía.
- Mantener rutinas de autocuidado: continuar con las actividades cotidianas en la medida en que las condiciones clínicas lo permitan.
- Aceptar el apoyo de otras personas: delegar algunas tareas y permitir que la familia o la red de apoyo participe en el cuidado también hace parte del proceso.
El bienestar emocional de quienes cuidan también importa
El acompañamiento a una persona con cáncer puede implicar un esfuerzo físico y emocional significativo. Por eso, el cuidador principal también necesita atención y espacios para su propio bienestar.
Reconocer los límites personales, compartir las responsabilidades, reservar tiempo para descansar y mantener hábitos saludables son medidas importantes para reducir el desgaste. Sentir cansancio, tristeza o frustración no significa que se esté cuidando mal; son emociones que merecen ser escuchadas y atendidas.
¿Cuándo buscar apoyo profesional?
Aunque los cambios emocionales pueden hacer parte de la experiencia oncológica, es importante solicitar orientación profesional cuando las dificultades persisten o interfieren con la vida cotidiana.
Algunas señales que requieren atención son la ansiedad intensa que dificulta los procedimientos médicos o la adaptación al tratamiento, la tristeza o apatía durante la mayor parte del día por más de dos semanas, las alteraciones importantes del sueño o del apetito y la pérdida marcada de interés en las actividades habituales.
Ante estas situaciones, el acompañamiento de profesionales de psicología, psicooncología o psiquiatría, según las necesidades de cada persona, puede ser fundamental.
En Oncolife, el cuidado integral también incluye la salud mental
En Oncolife reconocemos que la atención integral del cáncer va más allá del tratamiento médico. El bienestar emocional del paciente y de su familia también merece acompañamiento.
Si eres paciente de Oncolife y consideras que necesitas apoyo psicológico, puedes solicitar a tu médico tratante la remisión al servicio de psicología de la institución.
En este Día Mundial de la Salud Mental, recordemos que hablar de lo que sentimos, pedir ayuda y cuidar a quienes cuidan también son formas de afrontar el proceso oncológico.
En esta familia nadie lucha solo.

