El pasado miércoles, en nuestra sede de Bogotá, vivimos un espacio lleno de emociones, aprendizaje y esperanza con la visita de Yaramy Salazar, escritora del libro A los 33, CEO de Mujer Emprende y sobreviviente de cáncer de cérvix.
Su historia, marcada por la resiliencia y la transformación, se convirtió en un mensaje poderoso para nuestros pacientes, quienes encontraron en sus palabras un reflejo de fortaleza y acompañamiento en sus propios procesos.
Un mensaje que trasciende el diagnóstico
Durante la charla, Yaramy compartió su experiencia personal frente al cáncer, abordando no solo los retos físicos del tratamiento, sino también el impacto emocional y la importancia de mantener una actitud positiva frente a la vida.
Sus palabras recordaron a los asistentes que, más allá del diagnóstico, cada historia tiene un propósito y una oportunidad de resignificarse.
Un gesto de esperanza
Como símbolo de vida, esperanza y nuevos comienzos, cada paciente recibió una rosa amarilla, un detalle que acompañó este encuentro y que representó el mensaje central de la jornada: no están solos en este camino.
Además, se generó un espacio de cercanía y compartir, donde las frutas ofrecidas por nuestra invitada permitieron fortalecer ese ambiente de comunidad y acompañamiento entre pacientes y colaboradores.
Una experiencia que conecta
La actividad también fue transmitida en vivo, permitiendo que más personas pudieran conectarse con este mensaje y hacer parte de un espacio que va más allá de la atención clínica.
En Oncolife creemos en la importancia de generar estos encuentros que aportan al bienestar emocional de nuestros pacientes, fortaleciendo su proceso desde una mirada integral.








Acompañar también es escuchar
Este tipo de espacios reafirman nuestro compromiso con una atención humanizada, donde el acompañamiento emocional y la construcción de comunidad son fundamentales para el proceso de recuperación.
Un mensaje para nuestra comunidad
Gracias a Yaramy Salazar por compartir su historia, y a nuestros pacientes por abrir su corazón a este espacio de conexión.
Porque en esta familia, nadie lucha solo.



